Tu CaRTa

Publicado en aMoR el 10 de Julio, 2006, 17:25 por Petalito

Me tomó de sorpresa.  No esperaba que me escribieras una carta. 

Me pareció que la letra del sobre era tu letra,  pero no,  dije qué va a ser tu letra,  es alguien que tiene la letra parecida,  aunque tu letra sea única;  y me empezaron a temblar las manos.  Quería abrirla y no.  Quería leerla y no.  Quería saber y no.                                    

A mi alrededor,  la mañana estaba como siempre,  los compañeros de la facu haciendo bromas,  el profe buscando sus anteojos en todos los bolsillos del saco,  y Jorge que se esconde tras un banco para reírse;  qué se yo,  las pequeñas cosas que se repiten como si fueran una función psicológica imprescindible para que la vida continúe. 

Nadie se dio cuenta de que a mi me temblaban las manos.  De que se me habían nublado los ojos,  de que mi voz no era la misma voz de siempre. 

Nunca me pareció que tardaran tanto en dar una clase.  ¿Qué podías decirme?  me pregunté,  ¿Qué,  después de la ausencia,  del largo silencio,  de la enormidad de cosas diminutas y tontas,  importantes,  perecederas y perdurables que nos sucedieron en todo este tiempo ?  ¿Cómo reanudarías el diálogo?  ¿Acaso con aquello de  “decíamos ayer...”?   ¿Qué libros leíste en estos meses?  ¿En qué momentos me necesitaste?  ¿Cuántas veces me odiaste?

Y yo...  ¿Cuántas veces dije tu nombre fuerte,  colgándolo del viento para que lo llevara hasta vos?  ¿Cuántas veces me desperté transpirada y ahogada porque soñaba que corría detrás de vos,  corría,  corría,  sin que te dieras vuelta,  y cuando estaba por alcanzarte,  cuando mis manos rozaban tu cuerpo te desvanecías en una niebla gris?  Cuántas veces intenté ser feliz y echártelo en cara,  pregonando para que todo el mundo lo supiera y alguno te fuera con la noticia  “es feliz”

  Y sufrieras,  y sufrieras...  Porque en tu carta me decís que estás feliz, pasándola genial.  Pero toda tu carta es un desgarro,  el mismo que yo estaba buscando para sacudirte,  para quebrar tu coraza,  para encontrar tu dolor como la pulpa de una fruta.  Ya no el héroe.  No el que puede renunciar a todo.  No el que está a la diestra de DIOS TODOPODEROSO para salvar a todos los hombres del mundo...,  sino un hombre,  un simple hombre que lucha para ganar lo que ama,  que pelea como un coloso para no perder lo que ha encontrado.  Y viene y dice,  aquí estoy.  Te quiero.  Vamos...

Y viene y dice que se vive una sola vez,  no tenemos otra cuota,  no podemos desperdiciarla en ausencias y silencios,  en soles que se van volviendo en huesos que se van llenando de cansancio,  en sangre que se va volviendo lenta,  en orgullos que se esgrimen como estandartes y no son nada mas que trapos inservibles.  Aquí estoy,  leyendo tu carta por décima vez.

Llorando tu carta por décima vez,  tocando el papel que tocaste,  besando estas pequeñas letras azules,  buscándote en los renglones,  tratando de recuperarte en estas mayúsculas que se enlazan a estas minúsculas que me transitan sobre la piel como si fueran las yemas de tus dedos.  Hombre,  te quiero hombre.  Fuerte para quererme.  Débil para soportar la ausencia.  Hombre que no se deja crucificar y grita y viene y se agarra de mí y me arrastra detrás suyo, convencido de que hay una sola manera de querer: con todo.  Sin generosidad.  Con un egoísmo salvaje si es necesario.  Porque el amor abraza ¿sabes? no despedaza ni reparte.

Esta es mi respuesta a tu carta.

Es la respuesta de una mujer que quiere vivir,  que quiere querer, y que quiere que vos quieras querer y quieras vivir.

De la única manera que se puede.

Porque lo otro es esperar la muerte,  solamente.