14 de Julio, 2006


HaCeR eL aMoR

Publicado en aMoR el 14 de Julio, 2006, 3:10 por Petalito

Hacer el amor es como estar naciendo.  Es un amanecer en todo el cuerpo.  Es no tener pasados ni recuerdos.  Es ceñirse a la piel que aguanta la carne estremecida,  el grito,  el mar bullente,  las rítmicas oleadas de la sangre,  la torva oscuridad de los abismos,  las barcas sin amarra,  la lava del volcán,  el rosal florecido,  la voz ronca que murmura palabras sin sentido.  Es replegar las alas y acortar los vuelos,  aplastar violentamente la tierra con nuestro peso.  Es circunscribirse a los límites de nuestro propio dibujo sin salir ni un minuto de ese contorno que todo lo aprisiona y lo contiene.  Que entren las explosiones,  que no salgan.  Que los caminos huyan hacia adentro.  Que el deseo sea una red de trama muy cerrada que no permita que los peces huyan.  Que los aprisione vivos,  en movimiento,  relucientes.  Que haga bajar las estrellas,  que las estrellas pongan una luz en cada célula.  Que el cielo baje,  todo el cielo.  Y que el infierno suba y crezca,  como un bosque brotando lentamente en ese cielo.

Hacer el amor es estrenar las ansias,  es convertir caricias y los cinco sentidos en algo nuevo,  nunca antes usado.  Es abrir a golpes de machete un camino en medio de la selva enmarañada,  acelerar la sabia de las plantas y agigantarlas.  Es ver por primera vez.  Oler por primera vez.  Sentir por primera vez el gusto agridulce de la transpiración y los jazmines.  Que cada vez sea la primera vez,  como un cielo que empieza,  que comienza el día y comienzan las cuatro estaciones.

Hacer el amor es multiplicar por dos todo lo bello,  lo mágico,  lo bueno,  lo creativo.  Y es dividir por dos todo el dolor.  Es darlo todo y esperarlo todo.  Es tener la generosidad mas exagerada y a la vez el egoísmo mas atormentado.  Es que el otro seas vos,  y vos el otro,  y ambos sean sabios,  sepan de qué manera y con qué ímpetu se puede lograr la unidad perfecta.  Cuáles son las palabras del mantra secreto que les salvará la vida,  que les disolverá la angustia y el miedo.  Es la sed del desierto interminable.  Y es,  de pronto,  la jugosa fruta que la abreva.  Es ser cántaro y canto,  playa quieta y tormenta,  lámpara y relámpago.  Suavidad de satén,  aspereza de tronco,  huracán y silencio.  Juego sereno,  caballo desbocado,  vértigo.  Escalar altas cúspides.  Descender hasta el fondo del océano.  Marearse entre las nubes y medusas.  Es explotar el otro cuerpo viéndolo hermoso porque lo que lo vuelve hermoso es lo que siente,  lo que hace vibrar,  estremecerse,  lo que te hace sentir,  o que te brinda.

Hacer el amor es vencer a la muerte,  regalarla,  perderle la pavura y el respeto.  Es concentrarse en el sentir del otro como el verano se concentra para hacer las ciruelas.  Es hacer un puerto al que los barcos llegan.  Es un camino que nos trae de regreso.  Es crecer y quitarse de encima  las costumbres y los prejuicios para poder ser otra vez niños.  Es poner las dos manos para detener todas las flechas que fueron disparadas.  Saber que la puerta está abierta,  pero nos quedamos.  Y nos quedamos porque el amor nos necesita y lo necesitamos,  porque el encuentro de dos seres que se aman es el verdadero milagro,  el más difícil,  el más importante.  Hubiéramos podido cruzarnos por ahí sin vernos,  mirando hacia otro lado,  distraídos...  O haber pasado a diferentes horas por el mismo lugar,  o no haber pasado nunca...  Y no nos hubiéramos encontrado.  Tuvo que haber un “algo”,  un mandato divino,  una muy bien estudiada casualidad,  para que,  entre los cientos de millones de habitantes del mundo,  vos y yo coincidiéramos en el mismo lugar al mismo tiempo.  Y que vos supieras.  Y que yo supiera.  Para que alguna vez los dos supiéramos...  alguna vez quizá,  que hacer el amor es siempre un estreno,  como enamorarse,  y no es subir,  volar a las estrellas,  sino traerlas a nuestra tímida arquitectura de barro,  a nuestra geografía imperfecta,  para que las estrellas produzcan el luminoso incendio,  el fuego purificador que transforma la carne en todo el cielo...

 

aL aMiGo

Publicado en aMiSTaD el 14 de Julio, 2006, 3:05 por Petalito

No traiciones mi esperanza, 

creo en ti porque tú, 

todo lo das sin esperar

nada a cambio.

Compartes mis penas,

mis alegrías también.

Eres lo único que tengo

la mayor de las riquezas

un don espiritual.

Brindemos nosotros por el cáliz de la paz

tu amistad es algo puro

que debemos conservar.

Alegras mi existencia

 en lo bueno y en lo malo

estrechemos nuestras manos

 en honor a tu felicidad.

Tu presencia me hace falta

no lo debes olvidar.