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Publicado en ReaLiDaD el 22 de Julio, 2006, 15:15 por Petalito

En este mundo no nací en derrotas,  y el fracaso corre por mis venas.  No soy una oveja que espera ser aguijoneada por el pastor.  Soy un león y me niego a hablar,  a caminar o a dormir con las ovejas.  Me abstendré de escuchar aquellos que lloran y se quejan,  porque la enfermedad es contagiosa.  Que ellos se unan a las ovejas.  El matadero del fracaso no es mi destino.

En este mundo no nací en derrotas,  y el fracaso corre por mis venas.  No soy una oveja que espera ser aguijoneada por el pastor.  Soy un león y me niego a hablar,  a caminar o a dormir con las ovejas.  Me abstendré de escuchar aquellos que lloran y se quejan,  porque la enfermedad es contagiosa.  Que ellos se unan a las ovejas.  El matadero del fracaso no es mi destino.

Los premios de la vida se encuentran al fin de cada jornada,  y no cerca del domingo,  y no me corresponde a mi saber cuantos pasos son necesarios al fin de alcanzar mi meta.  Puede aún sobrecogerme el fracaso al dar un milésimo paso,  y sin embargo quizá el éxito se oculte detrás del siguiente recodo del camino.  Jamás sabré cuan cerca estoy del éxito a menos que doble la curva.  Siempre daré un paso mas.  Si no es suficiente daré otro y aún otro.  En realidad un paso por vez no es muy difícil.  Se me comparará con las gotas de lluvia que finalmente se llevan la montaña,  la hormiga que devora el tigre ;  el esclavo que construye una pirámide.  Edificaré un castillo usando un ladrillo por vez,  porque yo se que los pequeños intentos,  repetidos,  completarán cualquier empresa.  Jamás aceptaré la derrota y borraré de mi vocabulario palabras o frases como abandono,  no puedo,  imposible,  irrealizable,  improbable,  fracaso,  impractico, y retirada,  porque son palabras de necios.  Huiré de la desesperación,  pero si esta enfermedad de la mente me atacara,  seguiría trabajando en el medio de la desesperación.  Trabajaré y aguantaré.  Toda vez que escuche un no,  me aproximaré al sonido de un si.  Toda vez que me encuentre con una mirada de desaprobación recordaré que solo me prepara para la sonrisa que hallaré después.  Cada desventura que me sobrevenga contendrá en si la semilla de la buena suerte del mañana.  Debo contemplar la noche para apreciar el día.  Debo fracasar con frecuencia para tener éxito una sola vez.  Persistiré y desarrollaré mis habilidades,  como el marino desarrolla la suya,  aprendiendo a dominar la furia de cada tormenta.  No permitiré jamás que ningún día termine en fracaso.  De esta manera plantaré la semilla del éxito del mañana y lograré una ventaja insuperable sobre aquellos que cesan de trabajar a una hora prescripta.  Cuando otros ponen fin a la lucha,  la mía habrá comenzado,  y mi cosecha será amplia. Persistiré hasta alcanzar el éxito.

Persistiré y alcanzaré la victoria.