10 de Septiembre, 2006


Lo Que QuieRo

Publicado en ReaLiDaD el 10 de Septiembre, 2006, 20:23 por Petalito

Otra cosa muy importante para mi vida, fue definir un QUIERO o meta fundamental que guíe mi vida, que me oriente en los malos momentos, al que poder aferrarme en los momentos de ceguera, que esté por arriba de cualquier otro quiero circunstancial que pudiera surgir.

Busqué que ese quiero fuera bien elevado, y bien grande para poder verlo por sobre las montañas que simbolizan a los inconvenientes.

Esa meta que me propuse es Dios, quiero servir a Dios, quiero hacer su voluntad y no la mía, quiero no querer nada para mí quiero amar, quiero seguir el sendero de la santidad. Este sendero es finito y escabroso y está cruzado por un montón de inmensas avenidas iluminadas que me tientan a abandonarlo.

Esas tentadoras avenidas son un montón de quieros que me propone mi ego naturalmente egoísta (como el de cualquiera). Puede haber quieros de cualquier orden, sentimental, o quieros más elevados que no son más que soberbia, que tienden a satisfacer necesidades de distinto nivel, y en definitiva, aunque a veces camuflados de humildad y buena intención, no son más que un quiero para mí.

Aprendí que cuando estoy desconforme, frustrada o insatisfecha, es porque hay adentro mío, un quiero para mí, que no se satisface. Es que estoy queriendo tener algo, o que algo suceda, o que alguien o algo sea o se comporte como yo quiero que se comporte.

Algo tan básico como querer sentirme bien, o como querer poder disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas, de hecho "ES" un quiero para mí, y si no puedo satisfacerlo me va a producir mucha angustia, frustración, tristeza y hasta bronca por no poder obtener lo que quiero. Es totalmente lógico y humano querer sentirse bien, pero no me hace sentir mejor y me carga de frustración, o sea me siento peor, mucho peor. Si dejo de querer sentirme bien, si acepto sentirme así, me libero de la angustia de no poder sentirme bien, lo cual  hace, sin duda, que  me sienta mejor, me desprendo de la carga negativa de no poder cubrir una necesidad de mi ego, y no desperdicio mi escasa energía resistiendo el sentirme así.

Veo que cuando consigo lo que quiero para mí, se produce un período de satisfacción, pero inevitablemente surge otro quiero para mí que tiene el poder de hacerme estar mal hasta que lo satisfago y así sucesivamente.

Cuando entro en la rueda de los quieros de mi ego, no tiene fin.

En definitiva, estos quiero para mí, como los provenientes de los sentimientos por ejemplo, tienen el poder de hacerme sentir tan mal si no los satisfago, que me convierten en su esclava, digo soy libre, hago lo que quiero.

¡MENTIRA!, hago lo que mis sentimientos quieren, mis sentimientos me dominan.

El problema de muchos de esos quiero para mí, es que dependen de cosas o personas externas a mí, que no tienen por qué ser como yo quiero que sean, y por lo tanto nunca voy a poder satisfacerlos, y van a tener el poder de hacerme sentir mal hasta que aprenda a dejar de quererlos.

Esto tiene que ver con el tema de la aceptación, aceptarse a una misma y aceptar a los demás como son, si no me acepto como soy y no acepto a los demás como son, nunca voy a poder tener paz en mi interior.

Cuántas veces escuché decir, "Hacé lo que sentís", ¡qué locura! La mayoría de las veces lo que quieren mis sentimientos, se opone a mi QUIERO fundamental, si soy libre y elijo, ¿hago lo que me dicen mis sentimientos con sus quiero para mí, o hago realmente lo que QUIERO?

Los sentimientos provocan tormentas, yo diría, imposibles de atravesar y llegar a buen puerto sin un buen faro que me guíe, que siempre esté visible, que es mi QUIERO fundamental llamado también PRINCIPIO.

Esto no quiere decir que siempre los sentimientos van a estar en contra, si tu sentimiento sopla para el lado correcto, es fantástico, aprovéchalos, son pasión, son energía, pero no dependas de ellos para activarte.

Normalmente no es fácil hacer lo que QUIERO, ya que los quiero para mí tienen mucha fuerza y son realmente tentadores, pero mi experiencia es que respetar el QUIERO fundamental, aunque duela, a la larga o a la corta trae una satisfacción incomparable con la satisfacción que me trae satisfacer un quiero para mí.

Hay algunos quiero para mi que son muy sutiles, hago cosas por otros, que parecen maravillosas, pero en el fondo espero un reconocimiento, el que fuere, por pequeño que parezca, pero como sea quiero que me lo reconozcan, eso llena mi ego y ocasiona más quiero para mí, y si no me lo reconocen me siento mal, estoy frustrada.

Otras veces no espero reconocimiento humano pero espero que Dios me lo gratifique de alguna forma, y hasta me enojo, "ni Dios me lo reconoce", pero mi experiencia es que así no funciona, se recibe y mucho pero solo si realmente no estoy esperando recibirlo, si realmente no quiero nada para mí.

Pero otra vez,  ¿qué hago con mis sentimientos y todo lo que me provocan? ¿No es natural que yo quiera cosas para mí?, ¿no es justo querer sentirme bien?

Seguro, pero no te conviertas en tus sentimientos, acéptalos, son lo que tenés, permitite sentirlos, y dáselos a Dios. "El", tiene la fuerza para controlarlos, no vos.

Muchas veces me desvié del sendero, atraída o encandilada por algún quiero para mí, pretendiendo que yo tenía el control, pero siempre terminaba en vacío, frustración, la depresión se hacía incontrolable. Eran, o son, esos momentos en los que hay que tragarse el orgullo, para perdonarse y obtener perdón, entregarse y confiar totalmente en Dios, "El" tiene la fuerza para devolvernos al sendero y volver a empezar. Siempre se puede volver a empezar si confiamos en El. Esto se llama humildad.

uN Día CoMo cuaLQuieRa

Publicado en ReaLiDaD el 10 de Septiembre, 2006, 1:29 por Petalito

No se cómo llegué hasta la oficina, totalmente en automático, como una sombi, una muerta en vida que no quiere saber nada con enfrentar este día.

Llegué temprano, como siempre, para evitar que me vean así. Estoy sentada en mi escritorio y comienzo a vivenciar este momento, mi acá y mi ahora, respiro profundo tres veces y me permito tomar conciencia de mí misma.

Me siento lejos, distante, como dentro de un submundo, me siento como en un vacío, sin interés por nada, ni por nadie, como que podría quedarme acá adentro aislada del mundo sin ser responsable por nada, sin comprometerme con nada.

Siento una presión sobre mi cara, mis ojos, mi vista desenfocada, como que miro sin ver, oigo pero no escucho, como que imagen y sonido están en otro plano distinto del que estoy yo. 

 Siento la boca seca, la respiración lenta y pausada, casi ni siento mis latidos. Me siento lenta, como dopada, como con un pequeño mareo.

Me siento sin energía, distante, en cierta forma confortable, total estando acá no importa nada ni nadie.

Quisiera estar en algún lugar apartado, donde nadie me vea, donde nada ni nadie perturbe este vacío, este autismo.

Me quedo como colgada, como con la mente en blanco,  mi mente está como a la deriva, desenfocada como mi vista, me cuesta traerla, me siento lenta, torpe,estúpida, sin control, sin vida.

Algo me dice que no puedo quedarme acá, es muerte, es nada, pero ¿cómo salgo de esta nada?, no tengo energía, no tengo fuerza, y después de todo, por qué salir, si es más fácil y cómodo quedarme acá.

Me da miedo salir, me siento en desventaja, desvalida, es mucho riesgo, me siento indefensa, desprotegida, sóla, separada.

Si me quedo acá, lastimo, hago daño a los que me quieren, a los que dependen de mí, al todo del que formo parte, no contribuyo con nada.

Pienso en mi familia, el bienestar de ellos depende de que yo salga de esta nada. Comienzo a sentirme angustiada, mis latidos se hacen más fuertes,  me siento como ahogada, con una sensación de náuseas, tengo miedo de enfrentar la realidad así, sintiéndome en desventaja, sin energía, con esta lentitud, con este desgano.

¿Qué puedo aportar sintiéndome así ?

No me gusta, odio sentirme así, es injusto, recuerdo cuánto mas fácil era en esos momentos de mi vida cuando me sentía bien, podía brillar, en cambio ahora me siento opaca, tonta,  como que así no puedo destacarme en nada, no puedo satisfacer esa necesidad de mostrarme exitosa, me siento frustrada, siento ganas de huir, desaparecer, refugiarme en esa nada que después de todo me conforta.

¿Vale la pena vivir así?

A simple vista parece que no. 

¿ Y si me equivoco ?

Soy un ser humano y es totalmente factible que pueda estar equivocada, aunque me parezca evidente que no vale la pena, sin duda existe la posibilidad de que esté equivocada.

Al mismo tiempo nada me asegura que del otro lado vaya a estar mejor, lo que si se es que no tiene retorno, que si decido irme no puedo volver.

Pero esta carga, esta angustia, esta frustración, se hace insoportable, es mucho peso, me aplasta, me asfixia, me desespero...

Te ofrezco Señor esta carga, es imposible para mí llevarla, Te la entrego, llévala Tú Señor, sólo Tú tienes el poder, sólo Tú tienes la fuerza, sin Tí nada puedo, sin Tí nada soy.

Siento una emoción reconfortante que me sube, se humedecen mis ojos.

Está llegando la gente así que me encierro en el baño para que no me vean llorar.

Mas allá de lo que siento o pienso, en Tí confío Señor, aunque no entienda, aunque me parezca injusto, aunque me duela, aunque a veces Te odie por padecer esto, lo acepto, Tú sabes los por qué; sé que de alguna forma es por mi bien.

Las lágrimas corren por mi cara, siento como una tristeza dulce, que me invade.

Con lo que siento, con lo que tengo, bueno o malo, lindo o feo, con lo que soy, a Ti me ofrezco, quiero servirte, quiero hacer Tu voluntad.

Me siento consolada, me siento contenida, amada, tenida en cuenta.

Ya no estoy sóla, me siento parte valiosa de un todo que me abraza, que me ama. Desaparece la angustia, desaparece la frustración, siento calidez, protección, seguridad.

¡Me siento viva! ¡Es hermoso estar viva! ¡Vale la pena vivir!