uNa PieDRa

Publicado en ReaLiDaD el 21 de Diciembre, 2006, 4:08 por Petalito

Tenía toda la apariencia de una piedra común. Estaba redondeada, y era de color gris. Parecía una papa, y por cierto, papa la llamaban. La piedra estaba de venta en una exposición de minerales poco comunes en Plano, Texas.

Un hombre la compró por diez dólares, se la llevó su casa y la cortó con una sierra. Dentro de la piedra, tosca y vulgar, había un zafiro de 1.154 quilates. Cortado y pulido por John Robinson, pulidor profesional de piedras preciosas, el zafiro adquirió un valor que nadie pudo haber
imaginado:

¡tres millones de dólares!

"¡Es un zafiro absolutamente fantástico -exclamó Robinson-, el mejor que he visto en mi vida!"


Una vez más se dio el caso que, dentro de una piedra que al parecer no tenía ningún valor, piedra que los muchachos usarían para arrojársela a un perro o lanzarla por los techos, se escondía otra piedra, una piedra preciosísima que tenía un valor fabuloso.

Hace algunos años en Australia un escultor pobre y fracasado compró, con los últimos 20 dólares que le quedaban, una roca de tres toneladas. Sus amigos se burlaron de él. Pero el escultor vio en la piedra, tosca y ruda, algo que los demás no vieron. Trabajó con la piedra, con su cincel quitó
pedazos aquí y allá, y le dio forma a la roca.

Cuando había terminado su obra, era una escultura perfecta del muy conocido y recordado John Wayne, el famoso actor de cine. Llevada la escultura a Hollywood, le dieron un millón cuatrocientos mil dólares por ella.

Grandes valores pueden encerrarse dentro de receptáculos vulgares y comunes. El mundo ha conocido a grandes hombres cuyo aspecto físico no revelaba lo que eran por dentro. El parecer físico del gran apóstol Pablo era poco envidiable, pero escondido detrás de una apariencia física no muy atractiva se encontraba el más grande y noble misionero del mundo cristiano.

Dentro del borracho tirado en la calle, o detrás del rostro repelente de un criminal, o escondido en el alma del déspota político más severo, puede esconderse un tesoro de valor incalculable. Y en las manos de Cristo, el divino Maestro, ese tesoro sale a luz, y el mundo no deja de maravillarse del cambio obrado en la vida de ese hombre.

No nos desesperemos de nuestra miseria, o de nuestra escasa escuela o de nuestra vida derrotada. 

 No nos desesperemos.

Ve tu mundo Feliz !!!!!