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Publicado en aMiSTaD el 19 de Febrero, 2007, 15:43 por Petalito

Con esto de ser responsable por todo, no me refiero a los conceptos usuales de responsabilidad que solemos tener, premio/castigo (culpa/reconocimiento), carga (yo soy responsable de mantener a mi familia), o control (me siento responsable cuando todo está bajo mi control), sino al hecho que el mundo es lo que es, funciona como funciona, por lo que cada uno de nosotros genera, y no por lo que generan los demás, como si yo no tuviera nada que ver.

Veo que en general la gente no sabe qué hacer con sus sentimientos, viven a la total merced de sus sentimientos y pensamientos, que son grandes generadores de sentimientos.

Esclavos de los miedos, de lo que me gusta, de lo que tengo ganas, de lo que me conviene, de lo que me queda cómodo, de lo que van a pensar o decir , de lo que es mío y no quiero perder, de lo que quiero que suceda, de como quiero que se comporten, del necesito más,  etc.

Si yo hubiera hecho en mi vida lo que tenía ganas, no hubiese hecho nunca nada.

Si me hubiese dejado llevar por lo que siento, ya no estaría entre los vivos. Hubiera resultado mucho más fácil.

La vida no es lo que se te da la gana, o lo que vos querés, la vida es estar al servicio de eso que es más grande que vos, al servicio del todo, del ser, de Dios, o como quieras llamarlo.

Este estar al servicio de “ESO” más grande que vos, esa conciencia que es de ahí de donde proviene el poder, es el único medio que conozco para no ser devorado por la soberbia que siempre acecha.

Estar al servicio de “ESO” más grande que vos, es la única forma de superar o trascender nuestro ego.

Lo que queremos cambiar de nosotros, es lo que no nos gusta, la parte nuestra que quiere cambiar, es la misma que necesita ser cambiada, es como que una aguja se pinche a sí misma, el ego que quiere  componerse a sí mismo, para lucir como nos gustaría lucir, para funcionar como nos gustaría funcionar, más ego, más de lo mismo, mismo contexto, imposible tener contenidos (resultados) distintos a los que hoy tenemos.

La siguiente reflexión es para los cristianos, que si realmente lo fueran la cosa estaría mucho mejor, es tan claro el mensaje: “Si quieres salvar tu vida la perderás”, Jesús vino a servir, a dar, a entregarse, y no a ser servido ni a recibir. “De qué le sirve al hombre conquistar el mundo si pierde su alma”. Veo a tantos que se hacen llamar cristianos tan preocupados por cumplir con las formas, pensá si Dios te llamara en este momento, cuando estés ante Jesús sentado en su trono junto al Padre y te pregunte :

- ¿Qué hiciste por mí?.

 ¿ Qué le vas a responder?.

- Yo fui a misa todos los domingos, me confesaba y comulgaba todas las semanas.

- Yo no te pregunté eso, yo te pregunté, ¿qué hiciste por mí ?.

- Yo siempre me comporté bien, conservé mi dignidad, mi imagen.

- No me importa tu dignidad ni tu imagen, la pregunta fue ¿qué hiciste por mí ?

- Eh, bueno, yo trabajé duro para que no me faltara nada ni a mí, ni a mi familia.

- ¿No entendés la pregunta?, yo no te pregunté cuantas horas trabajabas, ni cuanta plata ganabas, ni lo que hacías para conservar tu imagen, yo simplemente te pregunté que hiciste por tu hermano, por tu semejante, por el pobre, por el enfermo, por el que sufre, por el que no sabe, por el que tiene hambre, o seguís sin entender la pregunta, ¿qué hiciste por mí?...

Basta con leer un diario para darse cuenta que vivimos en el reinado del ego, la mayor parte de la gente procura su provecho y no el de todos, la mayoría de la gente encara la vida pensando ¿qué hay para mí?, en vez de ¿qué puedo aportar o contribuir?, esto se aplica a todos los órdenes de la vida.

Si encarás una relación de pareja buscando los beneficios que vas a obtener, en vez de ir a contribuir con todo lo que vos tenés, tu relación es un fracaso inminente.

Yo creo que si no fuese por una minoría que dedica su vida a servir al todo, a amar, a dar sin esperar recibir (recibir es una consecuencia de dar, pero no el motivo de dar), ya no existiría el mundo.