3 de Abril, 2007


LaS FoRMaS De DeCiR

Publicado en ReaLiDaD el 3 de Abril, 2007, 21:57 por Petalito

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño. "¡Qué desgracia, mi Señor! *dijo el sabio*, cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad". "¡Qué insolencia! *gritó el Sultán enfurecido* ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!". Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. A continuación mandó que le trajesen a otro sabio y volvió a contarle lo que había soñado. Este, después de escuchar con atención al Sultán, le dijo: "Mi Señor, gran felicidad os ha sido reservada, pues el sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes". Se iluminó el semblante del Sultán y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando este segundo sabio salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: "¡Es curioso! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que el primer sabio, pero a él le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro". "Recuerda, amigo mío *respondió el segundo sabio*, que casi todo depende de la forma en el decir".

 

Esta vieja historia muestra cómo uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la amistad o la enemistad, la armonía o el conflicto. Es cierto que debe decirse la verdad, pero la falta de acierto en la forma de expresarla, o la falta de oportunidad en el momento y circunstancias de decirla, provoca muchas veces grandes problemas. Es cierto que hay verdades que son duras de decir, o duras de escuchar, y que quizá aún así hay que decirlas, pero todos hemos de aprender a hablar de manera que nuestras palabras no despierten la puesta en defensa de nuestro interlocutor, es decir, que quién las escucha no las perciba como hostilidad o como provocación. Hay muchas formas de decir lo mismo, y normalmente no hay necesidad de hacer antipática la verdad.

La verdad es como una joya, que puede lanzarse contra el rostro de alguien, para herirle, o bien ser presentada y ofrecida de modo afable, con la consideración que merece. La mayoría de los que presumen de andar por la vida cantando las verdades a todo el mundo, lo que quizá no dicen o no saben es que lo que les mueve a hacerlo no es su amor a la verdad sino su afán de impresionar a los demás, cosa que parece que les encanta. Quizá creen que quedan muy bien, que quedan por encima, cuando la realidad es que suelen hacer el ridículo, y sobre todo, no convencen a nadie. La razón expresada con malos modos no persuade, sino que enfurece y encona. Todos necesitamos de indulgencia, y *como decía Menéndez y Pelayo* el que no la otorga a los demás, difícilmente la encontrará luego para sí mismo. Sería interesante examinar con qué cuidado tratamos a cada uno, si tenemos la suficiente consideración con todos, si hablamos a todos y de todos con respeto y aprecio, si actuamos con justicia y lealtad. Y quizá con más razón en su ausencia: de manera que si el interesado estuviera presente, quedara agradecido por el modo en que se habla de él.

iMNSoMio por Gustavo Giamarini.-

Publicado en ReaLiDaD el 3 de Abril, 2007, 21:50 por Petalito

Petrificado esta tú nombre,

en el bosque de mis sueños.

Un papel escrito con tinta de fuego,

muerde la punta de mi anzuelo

Y grabado esta uno de tus besos,

en el casco de un caballo negro,

que galopa sobre olas en las horas

de desvelos.

Ya la tierra de adueño,

de mis pasos de viento

mostrándome en cada piedra un nuevo lamento

Escrito esta mi destino en atardeceres somnolientos

Y lucho contra el hastío fugaz para robarle otro beso.

Pero es vano navegar,

Cuando se vive en el desierto,

 y saberse solo como un león viejo

te quiero tanto que te dejo escapar

en el ultimo rimar de un verso

Tu ya lo sabes, mujer sin destino

Que aunque el tiempo tirano me pise las sombras de mis últimos versos,

aun así te seguiré queriendo.-